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 Fue en el mes de abril del año 1897 que arribó a Talcahuano un hombre venido
de Norteamérica que marcaría fuertemente a gran parte de la sociedad chilena.
Fue un hombre de principios muy definidos, convencido por nobles ideales de
libertad espiritual, de pensamiento y religión. Este era Henry L. Weiss L.
Acompañado por su esposa y un amigo canadiense, Alberto E. Dawson, él no sólo
compartía tales pensamientos sino que a su vez había prestado a Weiss el
dinero para un pasaje en el barco que lo traería a nuestro medio.
Pocos años antes, Weiss había escuchado predicar al Pastor Alberto Benjamín
Simpson, que instaba a llevar las Buenas Nuevas de las Sagradas Escrituras a
los "lugares oscuros", en donde por causa del poco avance social, económico y
cultural, muchos eran consumidos por la esclavitud de vicios, supersticiones
y hechicerías, malgastando su vida, creando sufrimiento y pobreza social para
ellos y para quienes les rodeaban.
Impresionado por este desafío, inicia su preparación ministerial para dar a
Chile un mensaje de fe y esperanza. Quizás Weiss nunca había escuchado la
estrofa de nuestro himno patrio que habla de la esperanza y promesa de "un
futuro esplendor". Sin embargo, como pocos, a partir de ese mes de abril,
sería uno de los que con su creencia, filosofía y pensamiento colaboraría
para un futuro esplendoroso de nuestro país.
Con Weiss nace en Chile la Corporación Iglesia Alianza Cristiana y Misionera,
pues a su arribo a Talcahuano decide quedarse algún tiempo en Concepción,
pero pronto se dirige a Victoria a invitación de los colonos en el área,
donde adquiere una propiedad para vivir y comenzar a compartir su fe y su
creencia.
Dos años después se fabrica su propia imprenta y nace en Chile el primer
periódico disidente de la religión establecida por el Estado, llamado "La
Alianza". Y aun cuando prontamente es obligado a callar por la intolerancia
de pensamiento de esa época, se las arregló para seguir imprimiendo tratados,
himnarios y porciones de la Biblia, que distribuía gratuitamente. Al tiempo
que debatía públicamente por los derechos de libertad de prensa y
pensamiento, salía a circulación, en reemplazo del censurado "La Alianza", el
periódico "La Verdad", que luego de su clausura, daría paso en 1913 a la
revista "Salud y Vida" que hoy tiene una circulación a nivel mundial,
llegando incluso a Estados Unidos, Cuba, España y Rusia, entre otros países.
No menos difícil fue la tarea de compartir sus creencias, ya que al
trasladarse a Valdivia con el fin de formar allí una iglesia, obtuvo una
fuerte oposición, la que en muchas ocasiones pasó de los límites legales para
llegar a la agresión física contra quienes profesaban la libertad religiosa y
el derecho a creer conforme a lo que dictaba su conciencia. Varias fueron las
ocasiones en que estuvo en peligro la vida de Weiss y sus seguidores. Sin
embargo, llegó hasta el último lugar de nuestro país predicando el evangelio
de Jesús.
En el mes de marzo de 1910, la naciente Corporación Chilena recibe la visita
del Presidente y fundador de la Alianza Cristiana y Misionera en los Estados
Unidos, el Pastor Alberto Benjamín Simpson. Viene a conocer todo el trabajo y
ministerio desarrollado por Henry Weiss.
A la muerte de Weiss, el 24 de mayo de 1915, Dios envía hombres con la misma
pasión y entusiasmo, que seguirán la labor entre los chilenos. Se recuerda
como pioneros en el Sur de Chile al misionero Carlos Le Fevre y a su esposa,
quien construyó la primera lancha evangelística en las islas de Chiloé,
llamada "La Luz". Además de predicar el evangelio, también ayudaba a los
lugareños en el transporte, en la salud e higiene, y en el progreso de la
zona. Más tarde llegó Juan Bücher, quien construye dos barcos. Más adelante,
otras persona con tesón y esmero, dando lo mejor de sus vidas por sus
semejantes, volvieron a construir, además de "El Alba", I y II, otros barcos
para continuar la tarea emprendida hace algunos años en Chiloé.
Hoy, gracias a Dios, nuestra Corporación se extiende con sus templos desde
Arica a Punta Arenas, teniendo obra y pastores en más de 150 ciudades, y
enviando hombres con la misma fe, firmeza de principios y fidelidad a Dios,
características en Weiss, a los países de Bolivia y Rusia, con el encargo de
que hagan lo mismo que aquel primero que llegó a Chile compartiendo lo que
Cristo hace en el corazón del hombre.
La Corporación Alianza Cristiana y Misionera cuenta hoy con alrededor de
19.000 miembros activos y con más de 40.000 simpatizantes, que siguen unidos
para servir a Dios y a la patria por medio de diversas formas, como son:
templos, hogares para menores, escuelas rurales, imprenta y editorial,
institutos de formación superior en teología y librerías.
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